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Gary Player y Rolex: porque padre solo hay uno

La historia del virtuoso golfista Gary Player se remonta a los años 1950 y deja sin duda la impronta de la excelencia y precisión en un deporte que hasta ese momento era poco conocido. Y es que, durante casi seis décadas de carrera, el sudafricano ha ganado 165 torneos en los seis continentes, lo que le otorgó el reconocimiento de World’s Most Traveled Athlete® y, por supuesto, presencia en el Salón de la Fama del Golf Mundial en 1974. Pero la historia de Gary Player y Rolex va más allá. 

Historia de Gary Player y Rolex

Y es que, junto con Arnold Palmer y Jack Nicklaus, formó parte de los «Tres Grandes» golfistas de su época, revolucionando un deporte de precisión, dedicación y concentración. Y como la historia de Rolex ha sido vinculada desde sus comienzos al apoyo del talento y la excelencia, este fenómeno legendario no iba a pasar desapercibido ante la marca suiza que compartía precisamente los mismos valores de esfuerzo, rigor y espíritu pionero.  

A pesar de que Rolex acompañó y apoyó el desarrollo tanto del deporte como del talento de estos tres mosqueteros del golf club, la genuina historia de Gary Player conquistó el corazón de los relojes suizos. Procedente de una familia humilde en Sudáfrica, Gary perdió a los 9 años a su madre y se crió prácticamente solo ya que su padre tenía que trabajar muchas horas para sacar a su familia adelante. Sin embargo, fue éste el que le alentó para jugar al golf, bajo la hipótesis de que si entrenaba al máximo y llegaba a ser bueno podría viajar por todo el mundo e incluso permitirse lucir un Rolex, símbolo y referencia absoluta ya entonces de un alto estatus social. 

Una anécdota que perdura intacta en el recuerdo del golfista y en la que se podría resumir la trayectoria de Gary Player y Rolex es en la que él mismo relata que «Efectivamente, después de ganar mi primer Grand Slam me compré mi primer Rolex. Es difícil retroceder 60 años en tu carrera y recordarlo todo con exactitud, pero sí me acuerdo de haber dicho: “papá, tengo el Rolex”». 

Y es que, según esta leyenda del golf, su primer Rolex, más allá de un bien material, es una posesión emocional relacionada con la forma en que llegó a su vida y con las cosas que asocias: no es solo un reloj, es una historia. La historia en la que llegó a convertirse en un deportista de élite, la historia en la que derrotó los miedos, en la que comulgó con esfuerzo cada entrenamiento, cada derrota, la historia en la que nunca se rindió y pudo devolver orgulloso a su padre un sueño hecho realidad, incluso bajos las circunstancias más adversas. 

Por ello, Gary Player cuando mira su muñeca recuerda inevitablemente a su padre. Ya que jugó un papel muy importante en su vida, sobre todo en sus primeros pasos en el golf.
«Era un hombre muy fuerte, de 1,90 metros de estatura, pero cuando yo ganaba torneos, me abrazaba y lloraba. Y eso me lo transmitió a mí, yo también soy muy sentimental. A veces miro el reloj y digo: “papá, he recorrido un largo camino”».

La historia de Gary Player y Rolex es una entre miles de las que se esconden detrás de cada Rolex. ¿Cuál es la tuya?